Panem et circenses

La repartición anual de regalos, recuerda más a los distantes vídeos de somalíes hambrientos clamando por un puñado de arroz que a la imagen utópica de niños y padres sonrientes que los organizadores de esta actividad debieron tener el día que se les ocurrió. Ajenos al simbolismo paternalista del discurso, ahogados en el significado de una conveniente navidad melancólica llena de bebelata y falsa unidad e impelidos por el acondicionamiento de nuestras conductas en cuanto a sociedad se refiere, salimos temprano a la calle para llegarnos a la Fiesta de Reyes auspiciada por nuestro "padre electo" y nuestra "familia mayor". Panem et circenses o pan y circo le llamaron desde el siglo I y se refiere a la costumbre de oficiales gubernamentales de regalar trigo y entradas al circo romano para distanciar al pueblo de los asuntos políticos.

Hay males que nunca se curan, y el puertorriqueño de camino ha sido ya adiestrado en las artes del que mendiga pan y corre al circo sin importarle mucho más. La realidad es que nadie está obligado a darnos nada; sin embargo, al sonar la campana salivamos, aguardamos, hacemos filas interminables a cambio de un juguetito pagado con el dinero de mis contribuciones y el aval de la inversión privada. El mismo gobierno que probablemente despidió a amigos y familiares de la gente en fila; el mismo, que, con la lloradera de "estamos en quiebra" ha colmado el prime-time de radio y televisión con anuncios millonarios; el mismo, que se obstina en llenar la Universidad con policías para amedrentar estudiantes pero no se digna redirigir esfuerzos para azotar el punto pretende que sonrías, extiendas la mano y digas: ¡Gracias!

No hay tal cosa como un almuerzo gratuito, lo atestiguan la historia y la ficción; no obstante, hemos jugado la carta del que da la espalda, cierra los ojos y deja hacer. No importa a cuántos más despidan, cuantos más sientan la llama de la desesperación, cuantos más decidan hacerse con la justicia en sus manos, "hace ya mucho tiempo, de cuando no vendíamos nuestro voto a ningún hombre; hemos abandonado nuestros deberes, todo, ahora se limita y ansiosamente espera por sólo dos cosas: pan y circo…"; lo único que realmente nos empeñamos en enseñarle con orgullo a nuestros niños.


1 observaciones:

Ana Lillian said...

¿Pan tierra y libertad?
¿baile botella y baraja?







"Had I known I was dead
I would have mourned my loss of life"

- Ota Dokan

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