Después del viaje, pensé en mí

Recientemente llegué del viaje a mi país y regresé feliz; ya no tendría que aguantar las caras mustias y curtidas de mis padres, mucho menos la del cura don Andrés, que se ha encargado de censurar cada una de mis publicaciones -dice que mis últimas dos novelas son cochinas. Me siento mejor aquí, al menos la gente no le importa lo que haga o diga, incluso aquellos que piensan que soy una vil creación de mi socio a quien no pretendo mencionar... Traje, como único memento de la travesía, un fragmento de la entrevista que me hiciera el siempre gentil Horacio Arriaga Sarduc, crítico literario del mensuario Revuelta 223; donde comento sobre mi más reciente obra.
Espero no dar la impresión de que soy un atorado que sólo quiere vanagloriarse, pero de vez en cuando es necesario darse un poco de cariño... so, aquí les va:

R223: En el espíritu aventurero, tupersonaje, al que casualmente decidiste llamar Ernesto Darién, vive tres experiencias vitales, similares en forma, pero distintas en fondo y contenido;
¿por qué te parece necesaria la expresión humana reminicente al periodo
romántico?

ED: Personalmente creo en que sólo a través
de lo visceral puede vivirse lo fantástico, claro, el infierno o en este caso,
cada una de esas experiencias, se figura como una depuración lógica del
espíritu, cierto, sin embargo no creo que sea una noción puramente romántica; la
experiencia vital responde a un ánimo natural. Romántico sería sufrir en
exageración y pensar que la muerte por tuberculosis es la mejor de las
muertes.

R223: ¿Entonces el romanticismo es un género exagerado?
ED: Yo diría extremo. En mis personajes se palpa ese sufrimiento decimonónico, pero no al extremo de que la única manera de atener la claridad estilística se logre a través de él, o la muerte. Se suscribe mejor a una noción de lo útil y lo inútil en una existencia moderna.
R223: En tu novela anterior (Malkarma) propusiste la idea de la equivocación del sino. En lo
personal me pareció una onda demasiado radical, ¿por qué no incluir otra tesis
tan descabellada como esa en Náyades?

ED: No siempre se está satisfecho... digo, desde que publiqué Malkarma no he vuelto a leerla, no me parece que sea mi mejor trabajo. Si me preguntas ahora, podría decirte que ésa novela en específico puede tirarse a la basura. Opino que la literatura tiene que leerse en el
contexto del momento en que se escribe, y la tolerancia del consumidor de libros
tiene que ser lo suficientemente laxa como para permitir el crecimiento que cada
escritor necesita.

R223: ¿Entonces se necesitan lectores menos inteligentes?
ED: No menos inteligentes, pero sí más permisivos. El proceso creativo es un camino tortuoso, y debe existir el espacio para la experimentación y la prueba; la retroalimentación y el estudio. Pienso que es asunto de educar mejor al público; desligarse más de la remuneración y
simplemente probar. Para eso el internet es fantástico.

R223: ¿Acaso las revistas literarias y la academia no son suficientes?
ED: Tú deberías saber, llevas catorce años trabajando para la misma revista. ¿Han cambiado las cosas?
R223: Es que tú eres el entrevistado, Ernesto, no yo.
ED: Ese es precisamente el problema, se desean nuevos autores, se desean nuevas voces, nuevos estilos, sin embargo seguimos recurriendo al referente en el pasado, sin dejarle espacio a la
experimentación que es la única manera de lograr conseguir esas nuevas voces que
tanto se quieren.

R223: ¿Y olvidarnos de los Vargas Llosa, de los García Márquez, de los Carlos Fuentes?
ED: ¿Es posible olvidar lo que te enseñó tu abuelo, o tu padre? No, no olvidas que te enseñaron a sacudir después de hacer pis; con los ancianos que mencionas sucede igual, no es posible
olvidarlos, pero es necesario tener tiempo y circunstancias similares. Antes de Borges no existían referentes similares -quizás parecidos-, pero después de Borges, incluso a lo disimilar puede juzgársele bajo el mismo argumento borgiano. ¿Es eso justo?

R223: Tú eres el escritor
ED: ¡Y tú el corresponsal de una revista literaria!
R223: Pues queda claro que tesis o no tesis, hay que continuar leyendo.
ED: Tesis o no tesis en mis novelas, si tengo los ... de pasarlas por el cedazo de un editor, de romperme la cabeza intentando hacer algo que resulte interesante, por supuesto que hay que continuar leyendo; leyéndome a mí, y a Cortázar, y a Xavier Marías, y a cualquiera que pueda
capturar la imaginación. El asunto estriba en no aceptar el producto como definitivo; fielmente creo que ese es el verdadero problema en este país.
R223: ¿Por eso emigraste?
ED: ¿Qué otra cosa iba a hacer? Si hasta el cura de mi pueblo es de extrema derecha y me tilda de inmoral.

Cuando encuentre el resto de la revista (anda traspapelada entre maletas que aún no desempaco) podrán leer el resto, digo si este pedazo no les pareció inútil.

2 observaciones:

Iva said...

ernesto-
no entiendo por qué tuviste que tratar de tal manera al hombre que te entrevistó. como periodista, me siento ofendida. ¡el hombre sólo estaba tratando de hacer su trabajo!

de todas maneras, estoy de acuerdo contigo en que hay que "olvidarse de los viejos esos". quizás tengas razón sobre la perfección de un texto mientras se escribe, luego dejan de importarle a uno porque las preocupaciones que movían ese texto se han vertido en él.

publica el resto, me interesaría saber si te disculpas con el sr. sarduc. ;-)

Awilda Caez said...

Me sorprendiste. Estoy un poco perdida, imagino que es porque desconozco tu biografía, pero lo que leí me gustó.







"Had I known I was dead
I would have mourned my loss of life"

- Ota Dokan

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