Ayer, luego de tantas tardes llorando, sonrió. Quiso que leyera a Baudelaire.
"... perfecto cuadro, emblemas netos
una fortuna irremediable, que da a pensar que hace el Diablo
bien siempre que lo hace..."
Resultaba grato tenerla así, tan cerca y tibia; guardé el arma bajo el cojín.
-Quizás mañana podamos ir a pasear -me dijo desvistiéndose-, olvidarnos de las cosas que hicimos esta semana y cumplir con lo irremediable.
Nuevamente me fallaron las ganas de ser cruel, mientras Inés seguía siendo como suele ser.

5 observaciones:
ernesto-
hay tantas incógnitas en la historia de inés y eso hace que su personaje y el del narrador sin nombre sean fascinantes.
si al narrador le fallan las ganas de ser cruel, entonces, ¿es que lo vence la ternura? ¿o es la ternura otro artificio para alejarla del arma?
Me encantaría poder decir todo lo que ocurre con ambos, pero arruinaría el final... creo que tienes que esperar el desenlace.
espero...al borde de la silla.
Sigue interesante el relato de Inés. El tercer qué lleva tilde.
Inés me tiene fascinada...
enamorada casi
casi enamorada
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